CATAMARCA: Domingo, 5 de Septiempbre de 2010
31/05/2010 | 12:37:00 - POLITICA
Por: mario laplaca
La Batalla Radical

Históricamente los radicales han tenido internas virulentas que en algunos casos hasta han terminado con la ruptura y división del partido.

Se dice, reconocido por los propios radicales, que ponen más esfuerzos y gastan más energía en las internas que cuando les toca pelear una elección legislativa o general, y a lo largo de la historia del centenario partido lo han demostrado.Pero sobre todo, y a diferencia del peronismo, los resquemores y divisiones continúan una vez superada la instancia de la interna, es como que no pueden olvidar que uno era un sector o de otro y entonces no logran sumarse al ganador, como sí lo hacen los peronistas.Esto, dicen algunos politólogos, tiene que ver con la vocación de poder que se expresa con más claridad y simpleza en los peronistas, y el radical se queda con las broncas de las diferencias internas y no logra superarlas, en muchos casos ni siquiera para alcanzar la unidad que se necesita cuando se tiene que enfrentar al circunstancial adversario de otro partido político.También explican esta situación en que el peronismo es un movimiento social y el radicalismo –que si bien también nació como tal- tiene una vocación más partidaria, que hace que no se pueda doblar y directamente se llegue a los quiebres.Tan es así que al radicalismo le costó mucho tiempo entender que debía conformar frentes con otros partidos políticos para poder alcanzar el objetivo de ganar una elección, mientras el peronismo ha sido fundamentalmente frentista.El ejemplo puede ser Catamarca, que logró conformar el Frente Cívico y Social a pesar de que muchos radicales por esos tiempos de peso no querían saber nada con sumar a otros partidos como Movilización, la Democracia Cristiana, el Socialismo, pero finalmente entendieron que la única manera de lograr el denominado poder real en la provincia era hacer una alianza.Hoy todavía muchos radicales sueñan que solos pueden ganar una elección en la provincia, y se olvidan de cómo era el radicalismo catamarqueño antes de la década del ’90, donde sólo era un acompañante del poder de turno y no lograba erigirse en alternativa de poder para los catamarqueños.Es más, desde sectores de origen peronista surgían voces más críticas hacia el gobierno de la familia Saadi que del propio radicalismo, y se puede recordar lo que sucedió con la apurada reforma de la Constitución Provincial de 1988 y el rol que jugaron algunos ex radicales.Y estamos viviendo otra interna radical con denuncias, insultos, acusaciones entrecruzadas y con muy pocas propuestas.Recuerdo algún otro comentario en alguna otra interna donde titulé “calma radicales,” y justamente es eso lo que se le puede pedir al partido que es columna vertebral del frente que gobierna la provincia, ya que uno tiene la impresión que primero está la interna, luego la interna y más atrás las responsabilidades que muchos de los circunstanciales candidatos tienen en lo legislativo y lo ejecutivo.Quizá tenga que ver con esa característica histórica de la Unión Cívica Radical, pero también con la falta de madurez que la dirigencia política tiene ante la situación que vive hoy la provincia y el país, que demanda más de consensos que de peleas, de diálogos más que de denuncias, de encuentro más que de desencuentros.Justamente en el año del Bicentenario de la Patria, que también tiene esta característica de haber nacido y crecido más en las peleas que en los proyectos comunes, es que tomo el discurso de una docente que plantea esta situación en la educación, pero que se puede extender a la vida política en general:“Hoy nos convocan las dos Argentinas, la de Facundo y la de Sarmiento, la de Mitre y la de Rosas…, hoy no hay espacios para divisiones ni para partidos, hoy…, al menos hoy, les propongo que nos consuma el fuego sagrado de ocuparnos de nuestros niños, de su plenitud, de su crecimiento… que es lo mismo que decir de su felicidad, y con la de ellos la nuestra. En este 200° aniversario de la Revolución de Mayo, va nuestro homenaje a quienes sembraron la semilla de nuestra identidad y dejaron la responsabilidad de cultivarla, pues esto es cultura, el cultivo de nuestra identidad, el poner en actos nuestras mejores cualidades, nuestros mejores proyectos, nuestras mejores intenciones con cara al futuro, y esto es lo que nos proponemos hacer con nuestros niños del presente, con nuestros hombres del presente, pues el futuro es tan cercano que no hay lugar a esperas”.Naturalmente este pensamiento no sólo alcanza a los radicales que hoy viven su proceso interno, sino también al justicialismo y al resto de los partidos que lamentablemente demuestran mayor preocupación por otras cuestiones que tienen que ver con intereses personales o sectoriales que por construir la provincia y el país que cada uno de nosotros nos merecemos.


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