CATAMARCA: Jueves, 9 de Septiempbre de 2010
12/03/2010 | 10:49:00 - Catamarca
Por: mario laplaca
Reformar o no reformar, esa es la cuestión


Si bien todos los sectores dicen que están de acuerdo en la necesidad de la reforma de la Constitución Provincial, la Legislatura no ha logrado hasta el momento aprobar la ley que autoriza dicha reforma.


Ya sea porque el oficialismo circunstancial no avaló la iniciativa como también cuando la oposición no apoyó la posibilidad de reformar la Carta Magna provincial.

Desde la reforma de 1988, la mayoría de los sectores políticos ha planteado que la Constitución necesita adaptarse a la realidad de los tiempos actuales y sobre todo en 1994, cuando se reformó la Constitución Nacional, comenzaron a moverse los aires reformistas en Catamarca.

Pero del ‘94 a esta parte pasaron 16 años de amagues, anhelos, promesas, pero la dirigencia política local no pudo plasmar un acuerdo de reforma. En realidad no se pudo cerrar ningún acuerdo que supere las diferencias políticas para tratar los grandes temas que preocupan a la provincia.

Y allí radica la inmadurez de una dirigencia que continúa trabajando en cuestiones sectoriales, menores y hasta personales, sin tener la vocación de diálogo y debate necesarios para poder plasmar un proyecto de provincia.

Salvo el Plan Estratégico Consensuado que logró, muchas veces con gran esfuerzo y perseverancia, que los distintos sectores de la sociedad plantearan la idea de provincia que se tenía y en realidad se tiene.

Por eso cuando ahora algunos legisladores plantean, como si hubieran descubierto la pólvora o fueran propietarios de la bola de cristal, la necesidad de plasmar un proyecto de provincia, tendrían que releer los documentos del Plan Estratégico para saber que eso ya se planteó, se debatió y resolvió hace bastante tiempo.

Una provincia, agroindustrial, turística y minera, fue la conclusión sobresaliente de esos debates de todos los sectores de la sociedad que se animaron a soñar una provincia más allá de dos meses, un año o el día siguiente.

Pero ahora aparecen quienes plantean estas cosas como si la historia comenzara a partir de ellos, y terminan siendo sólo fuegos de artificio que se terminarán cuando alcancen el objetivo soñado: el cargo o la candidatura esperada, nada más triste y concreto que eso.

Con una dirigencia así naturalmente es poco lo que se puede esperar en poder concretar los objetivos que se tienen como provincia, poder realizar esos sueños que están al alcance de la mano, pero que se alejan al mismo tiempo por la inoperancia de quienes tienen la responsabilidad de llevarlos adelante.

Allí está como ejemplo de esta situación la medida que está por tomar o ya ha tomado el pendular presidente de la Cámara de Diputados, quien como una “magistral” idea, ahora colocará tarjetas magnéticas en los ascensores de la Legislatura para que puedan ser utilizados “exclusivamente” por los diputados.

Lo que parece extraído de un chiste de “El Flaco Pailos” es una verdad concreta, y será que los diputados serán los únicos “autorizados” a subir por los “exclusivos” ascensores de la Legislatura provincial, no podrán hacerlo senadores ni empleados, y menos aún las personas con alguna discapacidad permanente o temporal.

Si esas son las medidas, si esa es la tarea de la presidencia de una de las instituciones de la provincia, sin dudas que no estamos bien y para nada vamos bien.

Volviendo a la Reforma Constitucional, una vez más todos están de acuerdo, pero habrá que ver si no pasa lo mismo que en las ocasiones anteriores, donde más allá del acuerdo, los proyectos de necesidad de la Reforma Constitucional duermen en el cajón de algún diputado o de alguna comisión.

Claro que hay temas que el sentido común marca que deben ser reformados y otros que tienen que ver con poner a Catamarca a la altura de otras constituciones de las provincias de la República Argentina.

Y en este caso no hay urgencias personales como en 1988 para que el trabajo no se haga a las apuradas, con el tiempo necesario para dejar una Carta Magna digna de quienes habitamos esta bendita tierra de la Virgen del Valle.

Modificar el inicio del período ordinario de sesiones, dejar esa fecha de la época de las carretas como es el 1 de Mayo y pasar a una más “actual”, y de esta manera no tener justificativos para tener la Legislatura parada durante prácticamente medio año, es algo que debe ser prioritario.

Ponerle un límite a la reelección del Gobernador y vice, acomodar la realidad educativa a estos tiempos, resolver si seguimos con esta Legislatura o vamos a una unicameral puede ser otro debate.

Hasta la tan debatida cuestión minera tiene que estar contenida en la Carta Magna, que deberá plasmar el proyecto de la provincia que se merecen los catamarqueños.

Es larga e interminable la lista de cuestiones que pueden ser introducidas o modificadas de la Constitución, pero será responsabilidad de los constituyentes, ahora son los legisladores los que tienen la posibilidad concreta de una buena vez y después de tantas vueltas, de tomar la decisión y aprobar la necesidad de la reforma.

El proyecto ha sido presentado una vez más, habrá que esperar hasta el Día del Trabajador –vaya paradoja- para que tome estado parlamentario y sea debatido.

Ojalá que las urgencias partidarias no vuelvan a malograr esta posibilidad que tiene Catamarca de modificar su Constitución.

Algunos dirán que hay otros temas más urgentes para ser tratados por nuestros legisladores, pero entiendo que este tema es una cuestión importante que debe ser asumida de una buena vez por nuestros representantes.

Lo urgente se puede ir analizando y resolviendo dentro de la coyuntura, esto es algo importante que tiene que ver con el sustento institucional de la provincia donde los legisladores no pueden mirar para otro lado.

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